Uberimpacto Profundo

El pasado viernes 21 de agosto del 2015, comenzó a operar Uber en Costa Rica. Muchos a la expectativa, y yo descargué a aplicación, la utilizé en México, y en Costa Rica pienso usarla y mucho. Definitivamente Uber toca un problema que es crítico en muchas partes del mundo, transporte público. El asunto es que la solución que nos da Uber es muy superior a lo existente, y por eso se viene como una avalancha contra todo.

¿Porqué inicia al borde de la legalidad? simple,  lo único que tiene que hacer Uber para ganar apoyo es que el ciudadano lo experimente.  Es tan superior a la alternativa, que de inmediato tendrán aliados y seguidores en la campaña de redes sociales. Esta estrategia la utilizan en todo el mundo, y es tan efectiva que de inmediato tacha de poco popular a todos aquellos en el gobierno que se opongan a Uber, vean el caso del gobernador de Bill de Blasio en Nueva York.  Y esto es lo que es realmente importante, por primera vez el ciudadano se puede empoderar a tener una opinión, y se da cuenta de que depende del el o ella que esto funcione.

Por supuesto que las empresas de taxi, y el gobierno se opondrán, pues cambia totalmente la estructura establecida y que ha evolucionado por décadas. Es un nuevo actor que se ha saltado todo eso, y entra en un sistema donde no ha tenido que pagar ningún precio en la formulación de todo el aparato de transporte público.

Claro podemos discutir que no es una economía compartida, sino una economía de intercambio, pues no se comparte un valor social, sino se hace una transacción puramente utilitaria. Pero la economía compartida es algo que nosotros mismos construimos y definimos qué es. No estamos ante una verdad fundamental ya construida, sino ante un concepto que nosotros mismos estamos construyendo. Todas esas discusiones, si es o no una economía compartida, no son importantes.  Como se define el modelo de negocios de Uber, Airbnb y otros si es relevante. Y he acá el dilema: la economía compartida también implica compartir  cargas sociales y riesgos y eso es inevitable. Es este punto el que se debe poner en la mesa de discusión para plantear una solución efectiva. Costos de regular el transporte público, ya lo han asumido gobiernos, y el riego compartido también tal vez lo  deba asumir en parte el gobierno, junto con el usuario (conductor y pasajero).  Ese es elprecio de la economía compartida. La economía compartida ni siquiera coincide con estructuras económicas de derecha o de izquierda, y por eso causa trastornos y dudas en militantes de ambas ideologías.  Estos modelos, implican un cambio profundo en los modelos económicos que existen, e implican un ajuste en las propuestas ideológicas socio-económicas.

¿Y que pasa si de repente se va Uber, o decide subir los precios exageradamente?  Les digo, no hay problema.  Es muy fácil que aparezca una nueva aplicación que hace lo mismo, cualquiera la podría hacer y bastante rápido y barato. De hecho, comparado con otras transnacionales, es un servicio que fácilmente se puede sustituir con el desarrollo de tecnología local.  Un nuevo “Ubertico”, al no tener flota de taxis, no hay estructuras complicadas, puede ser replicado (y hasta mejorado) de manera rápida ya sea armando un equipo con apoyo estatal y académico, o de forma independiente.  No es igual si se va Wallmart o Intel, que deja un vacío, y dejan a miles de personas sin trabajo. Nosotros no podemos construir así no más un nuevo Wallmart o un nuevo Intel para poder continuar operaciones.

La economía compartida (sharing economy) implica compartir ganancias económicas, compartir cosas y de destrezas, implica un compromiso económico entre los usurarios, conductores y el intermediario. Pero también implica compartir costos sociales, compartir riesgos y compartir consecuencias sociales y legales. El “lado oscuro” como algunos llaman. Que no es oscuro, si nosotros los ciudadanos y ciudadanas decidimos como hacerlo, y no tenemos que esperar nada, ni a nadie.

Las leyes se arman para ordenar y regular, pero también deben ser cambiadas cuando sea necesario, pues las leyes mismas en la historia han generado y siguen generando discriminación e injusticia.  De hecho las leyes pocas veces se hacen para prever situaciones futuras, sino para remendar o acomodar situaciones presentes y pasadas. Por tanto si existe algún tipo de cambio fuerte, es probablemente claro que ocurrirá por fuera de las leyes, y que estas se acomodarán para garantizar la libertad de el ciudadano.

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